Las metas mal calibradas son objetivos empresariales que, aunque parecen alineados con la estrategia de la organización, en la práctica fomentan comportamientos que contradicen los fines estratégicos. Esto sucede cuando:
En pocas palabras, la meta está “bien escrita”, pero mal alineada con lo que la empresa realmente necesita.
Impacto en la organización
Cuando las metas no están correctamente calibradas, pueden generar:
Ejemplos comunes
| Tipo de meta | Problema generado | Consecuencia estratégica |
| Aumentar ventas sin evaluar rentabilidad | Equipos ofrecen descuentos excesivos | Margen de ganancia reducido |
| Incrementar número de proyectos completados | Se prioriza cantidad sobre calidad | Clientes insatisfechos, reputación afectada |
| Medir solo cumplimiento de KPIs individuales | Se ignoran colaboraciones clave | Estrategia de empresa fragmentada |
Señales de alerta
Cómo calibrar correctamente las metas
- Alinear con la estrategia global: Cada objetivo debe contribuir directamente a los fines de la organización.
- Balancear corto y largo plazo: Evitar metas que solo premien resultados inmediatos.
- Medir resultados, no solo actividad: Focalizarse en impacto real, no solo en tareas completadas.
- Involucrar a los equipos: Que los colaboradores comprendan el “por qué” detrás de cada meta.
- Revisar y ajustar periódicamente: Las metas deben adaptarse a cambios en el entorno y en la estrategia.
Conclusión
Las metas mal calibradas son un riesgo silencioso para cualquier organización. No basta con establecer objetivos claros: deben estar alineados con la estrategia y fomentar comportamientos que impulsen el éxito colectivo. Revisarlas y ajustarlas regularmente permite transformar métricas en herramientas que realmente agregan valor y motivan a los equipos.





