KPIs Frankenstein

Cuando juntas métricas sin lógica y esperas que el dashboard tenga sentido

Un KPI Frankenstein es aquel indicador construido con métricas inconexas, sin relación entre sí, que terminan formando un monstruo de reporte. Aunque la intención es “mostrar más información”, el resultado es un dashboard confuso, poco accionable y hasta engañoso.

En otras palabras, se trata de KPIs sin lógica de negocio, que combinan números de distintas fuentes, áreas o procesos sin un hilo conductor que justifique su existencia.

¿Por qué ocurre?

Ejemplos comunes

  • Mezclar ventas con likes de redes sociales en un mismo KPI, como si tuvieran la misma relevancia.
  • Sumar clientes potenciales y órdenes entregadas en un indicador de “eficiencia comercial”.
  • Un KPI que combina inventario, satisfacción del cliente y costo de producción, sin una relación clara.

El resultado: un dashboard monstruoso, difícil de interpretar y sin capacidad real de generar decisiones.

Consecuencias de un KPI Frankenstein

¿Cómo evitarlo?

  1. Definir objetivos primero: Cada KPI debe responder a una pregunta de negocio clara.
    • Ejemplo: “¿Estamos aumentando la retención de clientes?”
  2. Diferenciar métricas de KPIs:
    • Métrica = dato operativo (ej. número de llamadas).
    • KPI = indicador estratégico (ej. tasa de conversión).
  3. Mantener la coherencia lógica: Los componentes de un KPI deben estar relacionados entre sí.
  4. Usar jerarquía de información: Métricas operativas en reportes detallados; KPIs estratégicos en dashboards ejecutivos.
  5. Validación cruzada: Antes de publicar un dashboard, preguntar:
    • ¿Qué acción concreta puedo tomar con este KPI?
    • ¿Está alineado con los objetivos del negocio?

Conclusión

Los KPIs Frankenstein son la prueba de que más información no significa mejor información. Un dashboard lleno de métricas sin sentido puede impresionar visualmente, pero no aporta claridad ni dirección.

La clave está en diseñar indicadores que hablen el mismo idioma del negocio, que se puedan accionar y que reflejan lo que realmente importa. Al final, un buen KPI no es el que se ve más complejo, sino el que guía de forma sencilla a tomar la decisión correcta.

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